//*#

última actualización: 24/10/2020

El sistema nervioso central controla al cuerpo. Su regulación del dolor, placer, reflejos, comportamiento, emociones, y todo lo que conocemos como “real” es una respuesta del programa que recibe del ADN.

El Cuerpo es, por naturaleza, devocional, y toma sus ordenes del Cerebro, una bio-computadora inocentemente operando desde las ordenes de su creador, el ADN, que a su vez evoluciona desde los Misterios Subatomicos agitándose eternamente en el núcleo del átomo.

 

El mensaje que los Misterios Subatomicos transmiten al ADN es: I-N-F-I-N-I-T-O.

Cuando el Sistema Nervioso Central lo recibe, deletrea: INMORTALIDAD, y cuando el Cuerpo lo capta, es Hora de la Reproducción.

Por esta razón el sexo es uno de los misterios más grandes. Traduce el mensaje genético de la inmortalidad reproduciéndose para perpetuar la especie, siendo la manera del ADN de conocerse a sí-mismo a través del propósito de vivir para siempre.

Sin embargo, el ADN pudo no haber diseñado/traducido su mensaje/programa de inmortalidad para acomodarse a cada necesidad particular de supervivencia de cada Sistema Nervioso Central.

Hasta que este programa sea hecho consciente y entendido, es seguro decir que somos Robots para el ADN. Esto es, hasta que aprendamos lo suficiente acerca de este programa con nuestro Cuerpo y nuestro Sistema Nervioso Central para aprender a pensar como el ADN y co-diseñar el programa.

Ya que el ADN es el lenguaje por el cual la vida se conoce a sí-misma, queda en nosotros reconocer una base biológica para nuestras ideas acerca de la Vida. Mientras más descubrimos como funciona la Vida, más podemos sincronizarnos con su Intento y Estar Vivos. Pero antes, tenemos que encontrar, definir y redefinir nuestro Self condicionado, robotico.. la parte de nosotros que funciona en AUTOMATICO y gobierna esas regiones aún no reclamadas por nosotros mismos y nuestra aceptación.

Cuando reconocemos que estas cosas que componen nuestra vida no son solo “cosas” sino funciones de una misma inteligencia (como los colores a la luz), la reprogramación del robot es posible.

La gravedad sigue siendo nuestra fuente de instrucciones más grande. Para volar más alto, planta tus pies firmes en el piso… piso.